Amor en el trabajo
A propósito de San Valentín... Te enamoraste en el trabajo y no sabes qué hacer... Hoy escribo sobre emociones, límites y afectos.
Nadie te prepara para enamorarte en el trabajo… Sucede mientras cumples objetivos, compartes presión y celebras los logros. Y cuando pasa, el amor deja de ser solo un tema personal, empieza a involucrar decisiones y vínculos que pueden impactar a otros.
Febrero suele asociarse al amor romántico, personal y pareciera que nada tiene que ver con el mundo laboral.
Sin embargo, la realidad es clara, las emociones no se quedan fuera de la oficina.
El amor puede aparecer de forma natural y cuando no se gestiona bien puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
En el trabajo compartimos metas, presión, logros, frustraciones y muchísimas horas de nuestra vida. Y donde hay cercanía, hay emoción. Hablar de amor en el trabajo no es romantizar el tema, sino reconocer una realidad que existe, aunque intentemos evitarla o prohibirla.
Desde la psicología sabemos que los vínculos se fortalecen cuando hay cercanía, objetivos compartidos e intereses comunes. El trabajo reúne todo eso y más. Por eso no debe sorprendernos que muchas personas desarrollen relaciones afectivas en este entorno, aunque se hable poco del tema.
Cuando una relación es recíproca y se gestiona con madurez, puede ser un gran apoyo emocional. El problema aparece cuando se oculta, termina mal o se cruza con jerarquías. Ahí el impacto deja de ser individual y afecta al equipo.
Las relaciones poco claras generan rumores, desconfianza y tensiones, especialmente cuando hay líderes involucrados de por medio. Lo he visto en varios casos, puede que no haya hechos concretos, pero sí percepciones de favoritismos o decisiones que no parecen justas.
Aquí entra el sesgo de proximidad, esa tendencia inconsciente a favorecer a quienes sentimos más cercanos.
Desde mi mirada, el problema no es el amor, sino el no hacernos cargo de sus efectos.
Por otro lado, enamorarse en el trabajo no está prohibido por la ley. Lo que sí se regula son las consecuencias como los conflictos de interés, acoso o trato diferenciados. Por eso, cada vez más organizaciones promueven la declaración voluntaria de la relación, especialmente cuando existe jerarquía.
¿Qué hacer si me enamoro en el trabajo?
Aquí van algunas de mis recomendaciones basadas en los diferentes casos que he visto a lo largo de mi experiencia profesional:
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Aclara lo que sientes:
No todo lo que parece es amor, pregúntate es ¿atracción, admiración o un vínculo que realmente puede crecer?
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Evalúa el contexto
: ¿Existe jerarquía o posibles conflictos de interés?
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Establece acuerdos claros con tu pareja:
¿Cómo cuidarán la relación y el espacio laboral?
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Comunícalo
: Si tu empresa tiene algún lineamiento sobre el tema y decides entablar una relación, repórtalo y si no la tiene mi sugerencia es que lo hagas de igual manera, informarlo puede evitarte muchos problemas.
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Cuida tu reputación profesional.
Evita decisiones impulsivas, comentarios de pasillo o conflictos innecesarios. Tu trayectoria es importante.
El amor es una fuerza poderosa. Puede impulsarnos y ayudarnos a crecer. Pero donde hay afecto, debe haber respeto y cuidado.
Definitivamente desde mi mirada como psicóloga las emociones y los vínculos no desaparecen con prohibirlo en tu política de trabajo.
Por ello la pregunta no debe ser si el amor debe o no existir en el trabajo. La verdadera pregunta es si estamos preparados para gestionar las relaciones amorosas en la oficina con madurez.
Este artículo está basado en un episodio del podcast #OdiseaLaboral, donde junto a Elias Munayco Chavez conversamos sobre el mundo en el trabajo.